Entrevista al Centro Femenino de Rehabilitación

Entrevista al Centro Femenino de Rehabilitación

Al costado de una vía muy transitada, donde las bocinas de los carros compiten con los sonidos de la construcción, casi de forma desapercibida, está ubicado el hogar de 925 mujeres que se encuentran privadas de libertad. Las razones por las que llegaron allí varían, pero el objetivo al salir de allí es el mismo: haber pasado un proceso de rehabilitación que le permita ser productiva dentro de la sociedad y lograr estabilidad en distintas áreas de su vida.

El trabajo de las personas que asisten a las mujeres en este proceso es difícil y es evidente el grado de profesionalismo y las habilidades que tienen para llevarlo a cabo.

El pasado 6 de diciembre, la Licda. Lizeth Berrocal, directora del Centro Femenino de Rehabilitación, muy amablemente nos recibió para una entrevista:

PP– ¿Cuáles son las razones más comunes por las cuales estas mujeres están privadas de libertad?

LB– Asuntos de drogas, de tráfico y posesión.

PP– ¿Cuáles son los rangos de edades de las mujeres?

LB– Actualmente hay 925 personas en el Centro, en donde aproximadamente la mitad de ellas tienen 40 años o menos, y la otra mitad tiene de 40 años en adelante.

PP– Generalmente se piensa en los problemas sociales como mayor causa para involucrarse en una vida de crímen, pero distintos trastornos y enfermedades mentales también pueden causar distorsiones con respecto al comportamiento social. ¿Existen estudios o cifras sobre la prevalencia de estos trastornos en las mujeres que están privadas de libertad en este Centro?

LB– Aproximadamente 1% de las mujeres que se encuentran en el Centro tienen alguna enfermedad mental pre-existente a su ingreso, como esquizofrenia y trastorno bipolar. Sin embargo, muchas tienen problemas de autoestima, dificultades afectivas y se encuentran dentro de un ciclo de violencia.

Estando privadas de libertad, algunas desarrollan estados depresivos, trastornos de ansiedad generalizada, estrés y conductas psicopáticas.

En algunos casos se ve la aparición de conductas homosexuales que surgen a raíz de búsqueda de afecto, soledad y al pasar mucho tiempo en el mismo lugar con las mismas personas.

PP– El nombre del Centro es “Centro Femenino de Rehabilitación” y no “Cárcel de Mujeres” o “Centro Penitenciario”. ¿Cuál es el objetivo del Centro y cuál es el enfoque en la parte rehabilitativa?

LB- El objetivo es cumplir con el programa de rehabilitación para estas personas como se detalla en la Ley 55 que es la ley “Que Reorganiza el Sistema Penitenciario”.

Se hace lo posible para que en el momento que la persona cumpla su sentencia esté emocionalmente estable y que haya podido desarrollar sus capacidades profesionales para poder reinsertarse a la sociedad.

Las mujeres privadas de libertad pasan por 4 etapas antes de cumplir su condena:

1 – Observación: Es el periodo donde se aplica más observación y se toman mayores medidas de seguridad.

2 – Probatorio: Se toman medidas cautelares para permitir el desarrollo educativo, laboral y creativo de la persona dentro del Centro pero con la observación necesaria para evitar conflictos con las otras personas privadas de libertad.

3 – Pre-libertad: Se le permite a la mujer salir del Centro con permisos autorizados como a la asistencia a citas médicas.

4 – Libertad vigilada: La mujer puede tener una vida fuera del Centro pero debe volver ya sea diariamente o los fines de semana.

PP– ¿Qué ocurre si una mujer que está privada de libertad está embarazada?

LB- La autoridad competente debe encargarse de autorizar una suspensión temporal de la condena para que la mujer pueda dar a luz y cuidar a su bebé por un tiempo determinado. Luego debe reanudar el cumplimiento de su condena.

PP– ¿Cómo se manejan las adicciones?

LB- Recientemente se comenzó a implementar un programa a corto, mediano y largo plazo para las adicciones. No hay un lugar asignado para atender desintoxicaciones de drogas. Aún estando en el Centro, muchas mujeres consumen drogas que son ingresadas por contrabando.

PP– ¿Cuáles son las drogas más consumidas?

LB- Tabaco, alcohol, cocaína y marihuana.

PP– Dentro del Centro hay una capilla y distintas referencias religiosas. ¿Cuál es el rol de la religión en el proceso de rehabilitación?

LB- La religión o espiritualidad tiene un rol muy importante para la mejoría de ellas. Existe la necesidad de creer en algún Ser mayor y poder confiar en algo para poder mirarse a sí mismas de forma diferente y permitirse darse la oportunidad de un cambio.

PP– ¿Cómo les afecta esta labor a ustedes que trabajan en el Centro?

LB- Es un trabajo físico y emocionalmente agotador. El personal no recibe atención a su salud mental y constantemente hay personas que sufren del síndrome de Burn-out (cuando la persona se somete a estrés constante). Muchas personas que laboran en estas instituciones se vuelven irritables y no soportan la convivencia con otros. A menudo soportan una sobrecarga de información emocional.

PP– Su trabajo es muy arduo. ¿Qué la motiva?

LB- Las necesidades de las mujeres privadas de libertad son muy distintas a las nuestras. Para ellas todo se ve afectado: la educación, maternidad, su vida profesional, su vida social…

Definitivamente Di-s tuvo un propósito para encomendarme este trabajo. Sé que las diferencias entre muchas de estas mujeres y nosotras que gozamos de libertad son solamente por haber tenido distintas oportunidades y una educación distinta. Es muy importante para nosotros abrir espacios y oportunidades para que desarrollen capacidades y habilidades y que puedan cambiar el estilo de vida que llevan. Es importante que sean productivas en la sociedad.

Me gusta la frase de Victor Frankl que dice:

Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En este espacio se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro creciemiento y nuestra libertad”. Nosotros estamos intentando ayudarlas a que las decisiones que tomen sean las mejores.

Por otra parte, mi esposo ha trabajado en seguridad represiva y ambos consideramos que todos estamos obligados a contribuir a mejorar la sociedad. Juntos damos charlas motivacionales para disuadir el crímen y promover la no-violencia.

PsyPanamá le agradece a la Licda. Yolanda Carrasco, psicóloga del Centro, por su apoyo con la entrevista.

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